[SPOILERS] Envien A Los Payasos: La Necesidad De Politizar Al Cine Al Final De La Década

En la más reciente cinta de Todd Phillips vemos una toma muy diferente de uno de los personajes más famosos de los cómics.

Warner Bros

En el tercer acto de la película vemos a Arthur Fleck, en su proceso final de convertirse en el payaso asesino de Ciudad Gótica, asesinar violentamente y muy explícitamente a un ex compañero de trabajo. Mientras esto pasaba en pantalla no pude dejar de notar la sonrisa de satisfacción que había en el público, incluso unas risas se escucharon en la sala. Y esto me llevo a recordar en la película Scream 2 (Wes Craven, 1997); sobre todo a esa escena en la cual vemos una sala de cine llena por un público disfrazado del asesino y que celebra los múltiples asesinatos que se cometen en pantalla. Craven decidió incluir esto en su película para hacer una auto-crítica al cine de horror tipo slasher y en lo que se había convertido: pornografía violenta para un público aún más violento.

Y es que tal vez Joker (2019) también sea eso: pornografía fría y violenta para hombres. O tal vez no lo sea, no lo sabemos porque el director, Todd Phillips, no lo deja en claro porque es un autor irresponsable de su obra.

Se entiende el querer dejar en ambiguo el valor moral e intensión de una obra, pero esta ambigüedad sólo funciona si se entiende que el director la pensó desde un principio y que ese es el objetivo final de la película. Aquí, en el caso de Phillips y su Joker, no funciona. Al principio de la película parece ser una crítica al sistema de salud estadounidense y su abandono a personas enfermas mentalmente, o una pequeña crítica a la masculinidad tóxica y la violencia simbólica (que puede convertirse en violencia física) que contrae, o una fuerte crítica contra la libertad que tiene la gente rica, e incluso una crítica a los medios masivos estadounidenses. Pero al final estas ideas que se fueron construyendo a través de las dos horas de la película son desechadas cuando vemos al Joker de Joaquin Phoenix coronarse como salvador y héroe de la ciudad natal Batman.

Primero, el Joker de la cinta, en cuanto a los cómics, es una clara referencia al Joker de Alan Moore en The Killing Joke; pero la gran diferencia entre un payaso y el otro es que Moore siempre deja bien en claro que el Joker es el verdadero villano y en ningún momento una víctima. Es muy bueno el manejo de la dualidad entre Joker y Batman que hay en la cinta: uno no existe si no se encuentra el otro. Y finalmente, este Joker resalta por un encasillamiento fuerte del personaje en lo clínico.

DC Comics

Segundo, Arthur Fleck (Phoenix) es un hombre en la película que sufre una condición mental que hace que ría sin control y tenga fuertes cambios en su personalidad, se dedica a ser un payaso en una agencia y en sus ratos libres intenta ser un comediante de Stand-Up mientras cuida a su madre. La película es muy obvia en cuanto a sus referencias, ya que Arthur parece ser el hijo extraño que nació entre el Robert De Niro de Taxi Driver (1976) y The King of Comedy (1982), ambas de Martin Scorsese. Accidentalmente Arthur crea una revuelta social en contra de la clase alta de la ciudad al asesinar a tres trabajadores de Wayne Industries, y así luego él agarra un odio personal a Thomas Wayne. Eventualmente, en el punto más fuerte de tensión de las distintas protestas y de su locura creada por la falta de su medicamento, es invitado a un late night show (conducido por un Robert De Niro que juega el papel del ídolo de Fleck) por un video de uno de sus shows fallidos de Stand-Up. Ya en el show, totalmente loco, asesina al host del programa creando, de nuevo por accidente, una revolución en toda Gótica y se corona como el rey de los ciudadanos desesperados.

En medio de esta historia también nos encontramos con una pequeña sub historia sobre un romance ficticio que tiene con una de sus vecinas, en este pequeño romance se hace un intento de criticar la masculinidad tóxica ya que se nos muestra como Arthur romantiza comportamientos violentos y acosadores. Al final este romance termina siendo una fantasía y se deja abierta la posibilidad sobre si su vecina fue asesinada o no por él, dejando en claro que la violencia simbólica como el acosar a alguien puede convertirse en violencia física. Al final esto no sirve de nada, ¿por qué? Porque el Joker se convierte en un héroe.

Y ahí está la ambigüedad tan peligrosa de Todd Phillips: no politiza su película. No es responsable, y tanto el papel de Phoenix como la dirección de Phillips recuerdan mucho a una línea de una canción de Lana Del Rey: "Maldita sea, hombre infante. Actúas como un niño a pesar de que mides un metro con ochenta". Ambos actúan sin responsabilidad, y en la defensa de Joaquin Phoenix, en su excelente actuación, al menos su responsabilidad es en el campo de lo ficticio. Pero no la de Phillips.

Todd Phillips hasta la fecha, basado en entrevistas recientes que le han hecho, no se da cuenta que su película es muy peligrosa, que básicamente es un manual para la masculinada tóxica y salirse con la suya: autocompasión al punto de generar lastima.

Al final del día es cierto que el cine de cómics cambiará drásticamente, es un nuevo punto de vista para héroes y villanos. Nuestro papel como espectadores es no olvidar quienes son estos villanos.