¿Qué tal se puso el Corona Capital?

El festival presentó una combinación de bandas que desató muchas reacciones entre los fans

@estebandelarco

Siempre me he preguntado cuál es la forma correcta de vivir un festival y la conclusión correcta parece ser que es como cada uno quiera, en mi caso, al estar inmerso en un mundo que me da la oportunidad de presenciar conciertos de una forma regular para cubrirlos como parte de la prensa, me ha parecido una buena idea actuar como observador y disfrutar la música muy a mi manera. Si algo me gusta del Festival Corona Capital es que tiene uno de los elementos más valiosos para un evento de su envergadura, y no, no me refiero al lineup, ni al recinto ni nada parecido, me refiero a los asistentes, el público mexicano que se pinta solo por su "locura total" y forma única de vivir conciertos.

El día sábado al recibir mi confirmación de que iría a cubrir este evento, decidí prepararme con lo que cualquier mortal que va a cubrir un festival con contenido en vivo haría: ropa cómoda, celular cargado, una pila por si acaso, lentes externos para el celular, una botella de agua y mucha disposición al "que pase lo que tenga que pasar".

Al momento de mi llegada me di cuenta de los innecesarios (pero bien organizados) 3 filtros de seguridad, de los cuales no tuve ningún problema y la atención hacia mi entrada, si bien larga, no tediosa. Al momento de mi caminata hacia dentro del festival, noté una interesante variedad de personalidades que iban desde las familias con niños presentes, el grupo de amiguitas que iban acompañadas de mamá o papá, hasta los grupos de amigos coordinando su estilo de vestir casi como evidenciando las bandas que iban a ver, los "hipsters" listos para dar una cátedra en sus redes sociales y finalmente las parejas que simplemente iban a escribir un capítulo nuevo en su historia de amor al lado de bandas que iban a avivar más esa flama de amor.

Sparks fue la primera agrupación que me tocó ver, en el escenario principal con personas que parecían más estar ahí por quienes tocaban más tarde, pero sin duda receptivos. Los legendarios hermanos Mael tocaron y cantaron de la forma más fina posible para dejar un buen sabor de boca para recordarnos que existen y son importantes dentro de la nunca muerta escena disco, "I Wish I Looked a Little Better" me llevó de vuelta inmediatamente a los 80 y me quedé con una sonrisa en la cara al escucharla en vivo. A la postre, me di cuenta del impresionante sonido del escenario principal, debo felicitar a los organizadores por este gran logro.

Terminando la anterior presentación presencié a una vieja conocida para un servidor, me refiero a la increíble Jenny Lewis, quien trajo su magia pop a un escenario que vio el atardecer y el anochecer para hacer más increíble su set. Como siempre, sonaron las más conocidas de la originaria de Las Vegas, como por ejemplo "Just One Of The Guys", "She's Not Me", "Head Underwater" y la más conocida de su etapa con Rilo Kiley "Silver Lining", pero también nos dio una probada de su próximo disco a lanzarse el próximo año, con una canción que ya tengo en la mira, pues habla de uno de mis lugares favoritos: Austin, Texas, se trata de "Party Clown". Como extra me llevé la sorpresa de qué hay una canción nueva llamada "See Fernando", que -oh sorpresa-, sentí como si fuese dedicada a mí (qué ingenuo...).

Escuché a Bastille, me hicieron sentir que son una banda consagrada, tienen armado un show impresionante y su set nunca baja de nivel, además de que la voz de Dan Smith en vivo es algo superior. Evidentemente el momento pico fue su cierre con "Pompeii" y para ese momento el escenario principal ya tenía muchos asistentes en su haber.

La parte sentimental de la noche llegó con The Kooks, pues un Luke Pritchard y compañía que no saben el significado de la palabra "envejecer", hicieron suyo el escenario principal con las baladas y canciones románticas que todos dedicamos o lloramos alguna vez, aunque en lo personal me quedan a deber "Taking Pictures of You", disfruté mucho cantar a todo pulmón "Always Where I Need To Be", "Junk of the Heart" o "Naive".

Lo siguiente fue nada más y nada menos que The Chemical Brothers, quienes "la volaron del estadio" con su set infestado de visuales y luces de nivel maestro y una combinación de canciones que no podía ser mejor. Sin temor a equivocarme, probablemente este set sea uno de los que más se recuerden en un Corona Capital, por su autenticidad.

Finalmente Robbie Williams hizo lo que cualquier leyenda pop sabe hacer, cerrar con broche de oro haciéndonos recordar en carne viva sus éxitos más grandes, haciendo tributo a otras bandas, interactuando con el público de forma muy cerca como le encanta y entregarse con toda la energía y carisma del mundo para mantenernos entretenidos toda la noche. El momento cumbre para los enamorados llegó con la melosidad de Williams y aunque me sigue pareciendo extraño (y me diera un poco igual verlo) que haya sido elegido para hacer performance en el Corona Capital, la mezcla de música del día sábado me pareció más que correcta.

El día domingo era mi favorito personal, pues había muchísimas bandas que quería ver. Todo empezó con Nathaniel Rateliff & The Night Sweats que de inmediato nos transportó al mundo folk típico de lugares como Texas o Nashvillle, resulta muy agradable tener este tipo de propuestas ofrecidas acá en México que muchas veces no le damos su debida importancia.

Superorganism presentaron un show lleno de baile y emoción, toda la carpa estaba a reventar al momento de su presentación. Los originarios de Londres dejaron el ambiente muy arriba y el momento cumbre cuando tocaron "Everybody Want To Be Famous" era lo que todos esperábamos.

Digitalism se presentaron en su formato "Live" e hicieron vibrar (literalmente) a todos con sus poderosos bajos y hits interminables. Uno de los momentos cumbre del evento para un servidor fue la presentación de The War On Drugs y es que Adam Granduciel y compañía tienen un sonido súper fino en vivo y todas sus canciones tienen un valor agregado por los excelente músicos que las acompañan (El baterista Charlie Hall es una cosa impresionante y potente en vivo).

La noche empezó a tomar un tono más pop con CHVRCHES que reventaron la carpa Levi's con canciones de sus tres discos de estudio (con complacencias como "Science/Visions") y sobre todo mucho carisma de Lauren Mayberry quien sabe cómo amenizar un show, posteriormente fue el turno de MGMT hacer una presentación que en lo personal me pareció regular por lo predecible que puede ser. Death Cab For Cutie tocó en un escenario/momento poco favorable pues no tenían una cantidad de público grande, pero eso no impidió que Ben Gibbard y compañía nos hicieran enchilar la piel con sus éxitos más poderosos y la combinación correcta de las canciones de su más reciente disco. Uno de los artistas con más potencial a futuro es Khalid, quien me impresionó en lo personal no solo por su voz, si no por su capacidad de mantener un show en vivo con el hype hasta arriba, sin duda una de las mejores presentaciones que he visto en mucho tiempo.

Imagine Dragons se encargaron de cerrar el festival de forma magistral y aunque lidiaron con problemas de audio en algunas canciones, Dan Reynolds se hizo sentir en casa siendo súper cercano al público e interactuando diciendo que México es uno de los paises que ellos más admiran por su apoyo e incluso se tomaron la libertad de cantar "Cielito Lindo". Hit tras hit, después de dos cansados días, puedo afirmar que el Corona Capital ha ido mejorando cada vez más en organización y en experiencia en general, me voy feliz por las bandas, pues al final creo que la curación fue perfecta.

Nos veremos el próximo año con muchas ganas de disfrutar otra edición de nuestro festival internacional más importante.

MURALES DURANTE EL CORONA CAPITAL