Hace veinte años surgió de un manto de cristal una flor que pronto se convertiría en un icono, tan poderosa como una fotografía.

Cortesía de la marca

Treinta años antes, el 21 de octubre de 1967, Marc Riboud fotografiaba a una mujer llamada Rose. La guerra de Vietnam estaba en pleno apogeo y ella se estaba manifestando en Washington con una flor como única arma. Rose, una mujer frágil pero al mismo tiempo increíblemente fuerte frente a las bayonetas de los soldados. Ese llamamiento a acabar con la violencia, ese 'no a la guerra' era el fiel reflejo de la firma de la casa Kenzo.

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Al principio, el perfume Flower se planteó como una fusión entre la ciudad y la naturaleza, como una conexión sensible y moderna entre París y Tokio, como un centelleo imprevisible cuando la flor viajera se abría paso a través del asfalto para crecer libremente a pesar de su fragilidad.

La esencia fue extraída de la amapola, una flor sin aroma natural, por lo que tuvo que idear un aroma imaginario y empolvado con una armonía de Bayas Rosas, Rosa Búlgara, Vainilla Bourbon, Almizcles Blancos, Violeta de Parma y Espino.

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El frasco que embotella la deliciosa fragancia sorprendio al ser un embase que superó el tamaño de los lineales preestablecidos... ¡el diseño de la esencia de 100 ml era demasiado alto! Creando una metafora entre un imponente rascacielos que se curva por la presión de la flor que florece en su interior.

Flower by Kenzo cumple veinte años y es una fecha que merece una fiesta tradicional japonesa. Así que, como es tradicional en esta cultura, el segundo lunes del mes de enero, cada joven japonés de 20 años, se viste con su más suntuoso kimono para celebrar su adultez.

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Tal cómo cualquier adulto, este perfume icónico también se engalana con su más hermoso furisode, un kimono de manga larga. La moda irrumpe en el frasco y se viste de un rojo floral intenso con estampados florales, que unen Japón y París a través de un mestizaje del color.

Aunque el aroma del perfume sigue siendo el mismo, el frasco se engalana con sus telas tradicionales haciéndolo un objeto de deseo y colección para todas aquellas que han sido fanáticas de esta fragancia por dos décadas.